19 de junio de 2013

171 | Conclusiones de un Viaje por el Mundo (II)

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Ese es otro de los días que se me quedará grabado en la mente para toda la vida. Me encontraba realmente mal en el momento en que cogí mi mochila a las 6 de la mañana, me despedí de Boris, mi compañero de habitación durante todo ese tiempo y subí al coche de Iskandar en dirección a Kuah, para coger el ferry que me llevaría a la costa tailandesa.

El malestar se me pasó rápido, en vistas de que estaba en otro país completamente nuevo, excitante y diferente. Me sentía libre. Estuve dos días cruzando Tailandia en tren de sur a norte hasta llegar a la ciudad de Chiang Mai, el lugar donde varios días después empezaría mi experiencia budista.

Aproveché para conocer personas nuevas en la guesthouse en la que estaba, alquilar motos para hacer excursiones y salir de fiesta otra vez, en vistas a que iba a pasar varios días encerrado sin poder hacer nada de nada. La semana se me pasó volando. Me encantaba la ciudad y me encantaba Tailandia.

El día indicado por el monje llamado Phra Chaibodin, con el que había hablado por teléfono, cogí todas mis cosas y me trasladé al centro de meditación de las afueras, llamado Wat Ram Poeng. Era un lugar impresionante lleno de monjes vestidos de naranja, que se paseaban entre los múltiples templos y jardines. Cuando llegué, mi idea era estar un mes entero, sin embargo Phra me dijo que mejor estuviese solo diez días si era la primera vez. Y suerte de esa recomendación... porque cada día tenía la apariencia temporal de un mes. No miento si digo que fueron los diez días más largos e intensos de toda mi vida. Oscuridad total y luz radiante a partes iguales. Podría extenderme escribiendo sobre ello páginas y páginas, sin embargo solo diré que aprendí de verdad lo que significa estar presente.    

Cuando salí vi la ciudad de Chiang Mai con otros ojos. Aún quedaba un mes para que Eishreth, la chica que había conocido en Langkawi, viniese a viajar unas semanas conmigo por el país, así que no sabía que hacer a continuación. Fueron días en los que sentí una apatía enorme, vagando por la ciudad sin hacer nada en especial ni conocer a nadie, hasta que por fin hice caso a otra de las señales y me trasladé a Tacomepai.

Tacomepai era una granja orgánica montada por un loco y genial tailandés llamado Sandot, donde se enseñaba permacultura. Jamás había imaginado que podía existir un lugar igual: tu llegabas, te instalabas en cualquier cabaña de bambú que estuviese libre y te podías quedar todo el tiempo que quisieras pagando 5 euros diarios por la comida y el alojamiento. Podías hacer lo que te diera la gana y estaba lleno de chicos y chicas de mi edad. Alguno llevaba varios meses allí viviendo. Sin duda, después de Langkawi y el templo budista, Tacomepai era el tercer paraíso que conocía durante mi viaje. 

Estuve cerca de un mes viviendo allí. Dormía en una cabaña de bambú situada encima de un lago en el que me bañaba cada mañana, luego trabajaba un rato durante el día construyendo otras cabañas o aprendiendo técnicas de permacultura y por las tardes con todos los amigos salíamos con las motos a descubrir el pueblo de Pai y sus alrededores. Uno de esos días conocí a uno de los tipos más curiosos con los que me he topado en la vida, Isaac Garuda. En solo una hora aprendí cosas que sirven para toda una vida. 

Al terminar ese espectacular mes en la granja volví a coger el tren en dirección Bangkok, para recoger a Eishreth, que ya llegaba. Al mismo tiempo también tuve el placer de conocer a Ángel Alegre, un Español que empezaba entonces su vuelta al mundo. Bangkok - Kanchanaburi - Chiang Mai - Pai fue el recorrido que hicimos durante esos veinte días, pasando momentos realmente increíbles en cada una de esas ciudades. Tailandia es sin duda un país especial.

Al no tener planes fijos, me adapté otra vez a las señales que me mandaba la vida. Y esa señal marcaba a continuación trasladarme a Omán, un país que ni siquiera sabía ubicar en el mapa y que nunca había tenido la menor intención de visitar. 

Así que, después de unos cuantos problemillas en el aeropuerto de Bangkok, estaba otra vez montado en un avión en dirección al desértico Oriente Medio.
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16 de junio de 2013

170 | Conclusiones de un Viaje por el Mundo (I)

Siempre había dicho a todo el que me escuchase que haría algo así, un viaje en plan mochilero al otro lado del planeta. Sin embargo, parecía más un sueño que otra cosa, pues todo el mundo quiere viajar y luego casi nadie lo hace, a no ser que sea durante las vacaciones.

Siempre tenía excusas nuevas, que si tengo que acabar la carrera, que ahora me acabo de comprar la moto, que estoy preparando una maratón, que si tengo un trabajo genial y no puedo dejarlo... así hasta que un día llegó el vacío.

Realmente no fui yo quien lo eligió, sino que todas las circunstancias se dieron para que me encontrase de repente en el mismo mes (agosto de 2012) con la carrera finalizada, la moto amortizada y sin trabajo.   Ese era el temido vacío: nada que hacer. 

Así que lo tomé como una señal. La señal de que había llegado el momento esperado para dar el paso y el mismo 15 de octubre ya estaba volando hacia Kuala Lumpur, después de haber elegido Malasia por ser un lugar exótico y barato en el que se hablaba inglés. Realmente no tenía ni idea de dónde iba, solo sabía que iba a cumplir uno de mis sueños.

Llegué dos días después a la capital malaya y allí me recogió Nigel, un chico amabilísimo de mi edad al que había contactado por Couchsurfing. Pasé tres días en su casa, durante los cuales me enseñó toda la ciudad y sus alrededores. Me ofreció quedarme más tiempo, sin embargo yo tenía prisas por vivir acontecimientos nuevos y excitantes, así que me trasladé a un hostel cerca de la estación central. Un hostel en el cual tenía la habitación más pequeña en la que haya dormido nunca, con bichitos incluídos. Allí pasé varios días medio enfermo -creo que por el jet-lag- y sin embargo recuerdo esa semana como una de las mejores de mi vida, disfrutando cada segundo de la misma y sorprendiéndome a cada instante de todo lo que veía y todo lo que pasaba. 

Cuando me recuperé y ya me había recorrido toda la ciudad, no sabía que más hacer, así que contacté mediante Workaway con Susi. Susi era una mujer que ofrecía alojamiento en su granja, ubicada a las afueras de la capital, a cambio de trabajar allí unas horas al día. Cuando llegué la primera impresión fue que iba a morir de aburrimiento y soledad, sin embargo pasé otra de las mejores semanas de mi vida, jugando con los críos de la casa y aprendiendo mil cosas nuevas más que trabajando. El paisaje y el clima ayudaban, las tormentas tropicales de allí son impresionantes. Y en 7 días ya era uno más de la familia.

Sin embargo otra vez me llegó la urgencia de moverme, ¡soy impaciente para todo! así que pronto me volví a trasladar a mi querido hostel de Kuala Lumpur y contacté por Couchsurfing con Rick, un amable malayo que vivía en Georgetown, una ciudad del norte. 

¿Por qué fui hacia el norte y no hacia el sur si no tenía ningún plan? Porque un día un amigo con el que estaba hablando por Whatsapp me envió una foto de la posición en la que estaba yo, según su Iphone. Y esa posición, en vez de marcar Kuala Lumpur, marcaba Georgetown. Así que lo tomé como otra señal y hacia allí me dirigí.

Rick resultó ser un tipo espectacular. Me llevó a ver toda la ciudad, me ayudó a curarme los brazos de cientos de picadas de chinches, fuimos al gimnasio un par de días (ya lo echaba de menos) y me acompañó al consulado tailandés para obtener un visado de 2 meses en vez de la escueta quincena que tenía antes. Me habló también de algo que hasta entonces yo desconocía: me dijo que en Tailandia podía ir a varios monasterios budistas a aprender meditación, algo que me interesaba bastante. 

Después de haber abusado de su generosa hospitalidad durante tres o cuatro días, decidí que cogería un ferry y me dirigiría a la isla de Langkawi, a tres horas de distancia. Estar en el sudeste asiático y no ir a una de estas islas es como ir a un parque de atracciones y no subir a nada.

Recuerdo nítidamente ese viaje en ferry... De repente, cientos de pequeñas islas empezaban a distinguirse en el horizonte, islas sin playa, como si los árboles surgieran directamente del mar, igualitas que en las películas. Yo alucinaba. Entonces supe que había llegado a un lugar especial.

Enseguida llegué a la guesthouse que había buscado por Internet, mediante hostelworld.com. El recibimiento de los chicos y chicas que allí había fue tal, que al día siguiente pagué para quedarme un mes entero. Era el paraíso. Cuando finalizó ese mes no había tenido suficiente, así que pagué para quedarme otro mes más.

Dos meses en la isla absolutamente espectaculares. El primero lo pasé disfrutando como nunca, yendo a la playa, conociendo personas de todas partes del planeta, saliendo de fiesta, haciendo excursiones en barco y en moto... sintiendo la vida en toda su plenitud a cada segundo y el agradecimiento al universo por poder realizar algo así. También conocí un día por casualidad a una chica llamada Eishreth, que luego tendría un papel esencial en el viaje.

Luego llegó un día en que me cansé de tanta playa y tanta fiesta (sí, hasta de eso se cansa uno) y me puse a buscar un trabajo, algo que hacer y con lo que continuar aprendiendo. Resultó ser que Iskandar, el tipo que siempre me alquilaba las motos, necesitaba a alguien que le ayudase porque su negocio estaba creciendo rápidamente, así que dos días después empecé a trabajar con él

¡Y qué trabajo! Solía tener un horario de 8 de la mañana a 6 de la tarde, momento en que me iba a la playa a hacer skimboarding con mis amigos malayos. La diferencia con cualquier trabajo normal es que iba descalzo y con bañador, llevaba las motos al mecánico, vendía paquetes turísticos a todo el que entraba en la oficina y conducía todo tipo de coches diferentes. Para todo amante del motor era un trabajo ideal. De la noche a la mañana me convertí en una eminencia para nuevos turistas, pues conocía mejor que nadie los rincones de la isla más increíbles y las formas para acceder a ellos. Se puede decir que ya era guía turístico de Langkawi.

Iskandar y yo nos hicimos buenos amigos, tanto que me ofreció darme el trabajo fijo, aumentarme el sueldo y arreglar el visado para que me quedase un año allí colaborando con él. Fue duro decidir continuar mi viaje, pero en mi interior sabía que mi destino no estaba en esa isla y por tanto tenía que seguir adelante. La mayor fiesta de año nuevo en la que haya estado jamás, en la playa de Langkawi, marcó lo que sería el final de mi estancia en el paraíso.

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10 de junio de 2013

Vivir Bien con 300€ al Mes

Vivir bien con 300 euros al mes
     
¿Te gusta viajar pero no sueles tener el tiempo ni el presupuesto?

¿Estás siempre pendiente del dinero que tienes en el banco?

¿No encuentras trabajo?

¿Sientes que te falta algo en la vida y no sabes qué es?


Si, esto casi parece un anuncio de televisión... ¿Pero que pasa si ahora te digo que puedes vivir perfectamente -incluso mejor que ahora- gastando sólo 300 euros mensuales, que además haciendo esto puedes visitar otras partes del mundo y que encima tendrás tiempo para ti

Parece algo imposible.

Sin embargo en este libro no sólo te digo cómo puedes vivir con tal cantidad de dinero -que es lo que está escrito en el título- sino que te muestro paso a paso la manera de llevarlo a cabo. Tal y como yo mismo lo he hecho, sin dejar nada en el tintero. 


portada vivir bien con 300 euros al mes

El mundo está cambiando muy rápido. Estamos entrando en una época de posibilidades infinitas... pero para aprovecharlas hay que saberse adaptar a ese cambio constante

Éste libro te ayudará a ello y además en él te explico:

  • Una gran manera de encontrar lo que te apasiona en la vida.
  • Cómo preparar un viaje alrededor del mundo.
  • Cómo puedes conocer cientos y cientos de personas en pocos meses.
  • Como vivir durante todo un año con una cantidad ridícula de dinero.
  • Una manera de saltarte algunas reglas absurdas de los gobiernos.

Por 4.99€ si compras el libro en formato PDF 2.99 si lo adquieres en formato .mobi


Durante un periodo limitado de días mantendré estos dos precios. ¿Quieres saber el porqué de la diferencia entre el libro en PDF y en formato .mobi para Kindle? Entonces sigue leyendo...


Decidí vender este libro solo en formato digital. Todo el mundo puede leer el formato pdf en su ordenador, pero no quería dejar de lado a todos aquellos que tenéis un e-reader, así que también lo puse a la venta a través de Amazon en formato .mobi

-¿Por qué en este formato es más barato? 

Porque hago un trato contigo: si lo compras a través de Amazon te hago un descuento pero a cambio tienes que dejarme una opinión allí, en la página del libro. Podrás decir lo que quieras sobre el mismo y clasificarlo con estrellitas, dependiendo de lo mucho o poco que te haya gustado. Esto me servirá a mi para llegar a más personas a través de esa plataforma y que el libro sea conocido. ¡Me harás un gran favor!


estrellas amazon

-Oye Pablo, yo quiero comprarlo a través de Amazon para dejarte una opinión allí pero no tengo e-reader para leerlo...

No pasa nada, puedes descargarte la aplicación de lectura desde este enlace para cualquier dispositivo, luego comprar el libro y se te enviará directamente a la aplicación. Así de guays son los de Amazon.

-¿Y qué pasa si quiero tener el libro en formato .ePub?

Fácil. Puedes comprarlo a través de Amazon y cuando lo tengas en formato .mobi pasarlo a .ePub con la herramienta Calibre, la cual puedes descargar desde aquí.

-Yo solo quiero pagar 2.99€, pero no me apetece dejarte ningún comentario. O te digo más... ¡lo conseguiré como sea sin pagar nada!

Perfecto, estás en tu derecho. Solo por el hecho de que lo leas ya estoy contento. Seguro que te ayudará. 

-Basta de charla. ¡Quiero comprarlo ya! 

Vale, vale. Aquí debajo tienes las dos opciones, haz click en cada banner para comprar el libro "Vivir bien con 300€ al mes" en el formato que tú prefieras:


 -Comprar el libro en formato PDF a través de Gumroad-


Venta Sellfy vivir bien con 300 euros al mes


  -Comprar el libro en formato .mobi a través de Amazon-


venta amazon vivir bien con 300 euros al mes

-Yo quiero comprarlo en PDF, pero prefiero pagar con Paypal en vez de tarjeta de crédito...

Tenemos soluciones para todo, si prefieres comprarlo pagando con Paypal puedes hacerlo desde este enlace

Dicho esto, solo queda darte las gracias y decirte que espero que disfrutes de su lectura. Han sido 8 meses de viaje de los que quedan dos semanas para volver a mi Barcelona natal y me encanta poder compartir contigo algo de lo que he aprendido a través de este libro.

Por si acaso, es bueno saber que tienes además una garantía de satisfacción 1 mes (30 días). Si al cabo de este tiempo has leído el libro y crees que no vale lo que cuesta, puedes enviarme un mail a pablo.olondriz @ gmail.com y te devolveré tu dinero. Aunque ya te  adelanto que no querrás hacer uso de esta opción ;-)


Y si aún no estás convencido del todo, también puedes descargarte el primer capítulo gratis apuntándote a la lista de correo desde aquí. ¡Disfrútalo!


"Vivir bien con 300 euros al mes me ha encantado, no solo porque da pautas de cómo hacer algo diferente, de crear un movimiento en tu vida hacia otra parte, para aquellos que miran a todos lados y no ven salida, sino porque está hecho desde el concepto de que tu tienes el poder sobre ti. Pablo te transmite su experiencia, lo que ha supuesto para él esta forma de vida, este cambio que le ha llevado a captar esos nuevos parámetros que ya imperan en este nuevo paradigma. Realmente me ha encantado y llegará al lector de la misma manera en la que fue escrito, desde la línea recta del alma con la mente. ¡Enhorabuena!"
Ruth Morales

6 de junio de 2013

El Lunes que viene...

Este no es un post normal y corriente como los que suelo escribir...

Es un post informativo para avisarte de que el próximo lunes día 10 de Junio lanzaré a través del blog mi primer libro: "Vivir bien con 300€ al mes".

Es un libro que recoge algunas de las cosas esenciales que he aprendido durante este viaje de 8 meses alrededor del mundo. Al ser mi primer libro, me hace una especial ilusión que llegue a cuanta más gente posible, así que agradeceré mucho tu ayuda para difundirlo por las redes sociales. Por encima de todo, espero que te aporte una visión diferente de las muchas posibilidades que tenemos en la vida.

Cuando empecé este blog hace ya 3 años, lo último que pensé es que acabaría explicando un viaje alrededor del mundo y vendiendo un libro a través de él... 

Me hace ilusión haber llegado hasta aquí y el próximo reto será  convertir  Todosemprendemos en una gran comunidad, más que un blog unidireccional, puesto que aquí hay lectores a los que también merece la pena escuchar. 

Recuerda y haz click aquí si te apetece para tuitear ésto: 

"El lunes que viene, presentación del libro "Vivir bien con 300€ al mes" de @pablo_olondriz en www.todosemprendemos.com"

¡Nos vemos el lunes!
Pablo
Descarga el primer capítulo

PD. Esta mañana he enviado el primer capítulo a todos los integrantes de la lista de correo. Si tu también quieres recibirlo, lo único que tienes que hacer es hacer clickar en la imagen para registrarte y te lo enviaré directamente a tu bandeja de entrada.

1 de junio de 2013

169 | Lo mejor que puedes hacer es... Nada.

Hace un par de entradas escribía acerca de lo que quería aprender ahora en esta etapa de mi vida. También, de paso, daba algunos consejos para todo aquél que quiera adaptarse a lo que viene en el plano profesional, a ese cambio radical en la forma de estudiar, trabajar y hacer negocios. Algo que no va a pasar dentro de unos años, sino que ya está ocurriendo ahora mismo.

Ya era un post suficientemente largo como para añadir más cosas. Pero me dejé en el tintero una muy importante...

Y es que yo te puedo decir cosas que sería bueno que hicieras. Ángel te puede decir cosas que sería bueno que hicieras. David te puede decir cosas que sería bueno que hicieras. Tu familia, tus amigos y todo tu entorno te pueden decir cosas que sería bueno que hicieras. Todo el mundo te va a decir siempre cosas que sería bueno que hicieras.

Todos somos gurús en lo nuestro y cada persona que da un consejo sin que nadie se lo haya pedido es porque cree que él tiene razón -me incluyo- y que sería bueno que los demás hicieran lo mismo si quieren llegar a alguna parte. Así somos.

Hoy en día gracias a Internet hay más personas que nunca regalando consejos a través de blogs personales, como quien regala autógrafos, y tú cuando los lees piensas: "Joder, tiene razón, tendría que hacer esto que dice Fulanito, a ver si me pongo las pilas".

El problema no es ese... porque quizás el consejo que has leído o te han dado es muy válido. El problema es cuando te sientes mal si no lo haces. Algo que nos suele pasar muy a menudo.

El otro día no sé cómo me llegó este vídeo:


El título del mismo no podía ser más sugerente... el camino del éxito. ÉXITO, en mayúsculas. Oye, el vídeo está genial, motivador a más no poder. Parece que si después de verlo no te pones a trabajar 15 horas al día es que no te has enterado de nada.

¿Y qué nos está diciendo este chico? Que el éxito está siempre en el más: hacer más cosas, trabajar más que otros, ponerte más objetivos, moverte más. Supongo que para él pasarse un día tumbado a la bartola es algo así como su peor pesadilla.

Entonces volviendo a nuestro caso, sintiendo toda esta presión que nos transmite la sociedad (y que más que nada nos ponemos nosotros mismos) acerca de "cosas que hacer", nos sentimos realmente mal si no las hacemos. 

Pero... cada uno tiene su momento, su misión en la vida y su camino. Antes de seguir los consejos de nadie, sigue los tuyos propios. Si, lo que tu interior te dice que hagas. Siempre estamos buscando fuera. Mira adentro, porque tu sabes mejor que nadie lo que te conviene. Y puede que lo que te convenga no tenga nada que ver con lo que todo el mundo te dice que te conviene, es más, seguramente no tiene nada que ver.

¿Cómo sé lo que me conviene? Es aquello con lo que te sientes más lleno, lo que te supone una mayor diversión, lo que de verdad quieres hacer. Y quizá ahora mismo no te apetece hacer nada específico, porque no has encontrado aún lo que te apasiona.

Siempre recuerdo que cuando era pequeño, en vez de hacer los deberes para el colegio o irme a dormir cuando debía, me pasaba horas y horas leyendo novelas o intentando descubrir como funcionaban los entresijos del ordenador. ¿Debería haber hecho "lo que tocaba"? Decídelo tú: Ahora estoy a punto de acabar un libro y tengo un trabajo por Internet que me encanta.

También recuerdo, más recientemente, el dejar de trabajar pronto cada día con cosas aún pendientes para irme al parque de al lado de casa a tomar unas cervezas y charlar de la vida con mi amigo Sicky. ¿Debería haber hecho "lo que tocaba"? Esas conversaciones me dieron un aumento de conciencia -o llámalo visión de la vida si quieres- de la cual estaré agradecido siempre.

¿Cuando fue el último día que no hiciste nada y no te sentiste mal? Quizá habrá que remontarse a cuando eras un niño y no tenías todas esas cosas en la cabeza... Así que por favor, deja de seguir los consejos de nadie, ¡incluso éste!, y sigue los tuyos propios.

(loving amazing Oman sunsets)

Oye Pablo hay una cosa que no me ha quedado clara: ¿Entonces este vídeo no te gusta?

Claro que me gusta... lo que estoy diciendo es que no hay nada peor que luchar y sudar para levantar tu casa y darte cuenta cuando la has acabado de que la has montado sobre barro. Cuando encuentres el lugar adecuado para poner los cimientos, vas a trabajar igual que como dice este chico del vídeo, pero ya no porque él te lo diga, sino porque tu mismo querrás.

Hasta entonces... disfruta de la búsqueda ;-)

25 de mayo de 2013

168 | ¡Con billete de Vuelta!

El jueves pasado me levanté pronto por la mañana, eran las 6.50h. Ha pasado casi un mes desde que volví de Dubai, así que tocaba ir a renovar el visado otra vez. Lo mejor al ir a hacer 'gestiones oficiales' estés en el país que estés es ir lo más pronto posible, porque no sé como se lo montan los funcionarios para hacerte perder toda la mañana.

Y no me faltaba razón... primero fuimos al aeropuerto de Muscat, donde me renovaron el visado el primer mes. Al ser pronto no había nadie en la cola, lo cual marcó una sonrisa en mi cara hasta que el funcionario me dijo que él sólo podía renovar el visado si he entrado al país por aire y no por tierra, como había hecho al volver de los Emiratos Árabes. Para ello tendría que ir a otro edificio oficial, que no estaba precisamente cerca.

Llegamos a este otro edificio y en éste nada más entrar tuve que coger número y todo, porque estaba lleno de personas vestidas de blanco haciendo gestiones. Es muy curioso ver como todos los Omanís van siempre con el vestido oficial, llevándolo con orgullo. Es como si en Cataluña todo el mundo llevase la barretina o en Andalucía los habitantes fueran vestidos como en la feria de Abril todo el año. Muy gracioso. Después de esperar un buen rato con el papelito A049 en la mano llegó mi turno. El amable funcionario me entregó un papel para rellenar. Tenía que firmarlo y escribir que quería renovar el visado para visitar mejor el país y mentiras por el estilo. Luego cogió mi pasaporte para comprobarlo todo en el ordenador y... sorpresa... el visado anterior no aparecía en su base de datos.

Así que vete a ver al jefazo, vestido de uniforme oficial y que te lo arregle. El jefazo parece buen tipo, nos lleva a su oficina privada del piso de arriba, mientras me hace algunas preguntas y comprueba mi pasaporte. Me pide el recibo del pago del visado anterior y le explico que no tengo ni idea de dónde lo he metido, que quizá está en casa pero que creo que lo he tirado a la basura. Supongo que lo querría para echarle la bronca al otro oficial que lo expidió en la frontera, pues éste otro no había puesto los datos de forma correcta en el ordenador ni había escrito el número de visado en mi pasaporte. Para ponerle la guinda, su letra era tan mala que nadie sabía que número de fecha de expiración había puesto, parecía un 23 pero en realidad era un 25.

Total, que el jefazo me arregla las cosas bastante rápido, pagamos 20 Rial para extender el visado un mes más y ya me puedo ir contento a casa. Y por el camino de paso paramos en la oficina de Emirates, la famosa aerolínea, para comprar mi billete de vuelta a España por 195 Rial (390 euros). Si no lo comprase, tendría que volver a cruzar la frontera otra vez dentro de un mes y todo el rollo, que no me apetece demasiado repetir.

Domingo 23 de Junio de 2013. Esa es la fecha que vuelvo a Barcelona... en principio sólo para pasar el verano y luego en Septiembre volver a irme. La verdad es que después de tantos meses -que me han parecido años- me hace muchísima ilusión volver, más que nada para ver a la familia y amigos, que es lo que importa. Las sensaciones sobre lo que he hecho son impresionantes, pero aún no quiero hacer una valoración general, no al menos hasta que vuelva.

¡Ahora me quedan 30 días para seguir disfrutando por aquí!


Emirates ticket


PD. El jueves coincidió también con que acabé de escribir mi primer libro, 'Cómo vivir bien con 300€ al mes'. Lo comenté con las personas suscritas a la lista de correo (si aún no lo estás, ¿a qué esperas?) y ahora toca acabar detalles del diseño y la portada antes de ponerme a aprender la mejor forma de venderlo, tanto por el blog como a través de Amazon. Va a ser un proceso interesante.

19 de mayo de 2013

167 | La Mujer Árabe

Si... porque cuando dices que estás en Oriente Medio la gente normalmente se imagina un lugar tipo Afganistán, paisajes desérticos donde continuamente hace calor, donde solo se habla árabe, todo el mundo lleva turbante y las mujeres van tapadas de manera que no se les ve nada más que el color de sus ojos.

Nada más lejos de la realidad. En Oriente Medio hay muchos países y cada país es diferente. Sólo he tenido la oportunidad de pisar Omán y los Emiratos Árabes Unidos, pero eso ya me ha dado una idea de cómo se vive por aquí.

¿Y cómo se vive? Pues en términos generales casi igual que en Barcelona. Las personas van al trabajo y los niños al colegio. Después del trabajo van a sus casas, a tomar algo o a dar un paseo y los fines de semana todo el mundo sale a disfrutar de su tiempo libre, al cine, a la playa o lo que sea. 

El nivel de vida es casi el mismo que en España. Recuerdo que cuando estuve buscando trabajo los primeros días nada más llegar, nos plantamos en la universidad de Muscat. Eran los 'career day', es decir, una semana en la que muchas empresas ponen sus stands dentro de la universidad para reclutar frescos e incautos recién licenciados. Mientras caminaba entre la multitud de estudiantes tuve un flashback, había vivido algo igual, exactamente igual, dos años atrás en mi propia universidad. Las únicas diferencias era que la mayoría de compañías aquí se dedicaban al sector del petróleo y que los alumnos iban vestidos con la disdasha, el vestido blanco oficial de Omán, mientras que las alumnas iban vestidas de negro con un hiyab que les tapaba el pelo.

Y hablando de hiyabs, no todas las mujeres lo llevan, cada una viste como quiere. Nadie les obliga a vestir de una determinada manera, ni la religión ni la familia ni el gobierno. Hay mujeres que van tapadas hasta los ojos tanto como otras enseñando medio cuerpo.

Para los jóvenes, el alcohol y las discotecas no es algo que falte los fines de semana. La diferencia radica en que es mucho más complicado que en España el conseguir ese líquido, pues no lo venden en cualquier parte. Para ello tienes que ir a un lugar especial, una pequeña tienda sin escaparate, que a primera vista parece una puerta normal y corriente, medio escondida y ubicada estratégicamente en un lugar poco frecuentado. En fin, que parece que vayas a hacer contrabando más que otra cosa. Ah, y no dejan entrar en las discotecas a chicas que lleven el pelo tapado.

Algo bonito que tiene Omán es la mezcla de culturas, igual que en Malasia o Tailandia, algo que en España no tenemos más que en Marbella o en las Islas Baleares, llenas de alemanes. Aquí hay miles y miles de expatriados -así llaman a los inmigrantes- de India, Bangladesh, Paquistán... que incluso tienen sus propios barrios.

Por supuesto no voy a echar siempre flores encima de todos los lugares en los que he estado. Si puedo comentar algo que no me gusta de aquí, es que las muestras públicas de afecto no están bien vistas. No verás nunca en la calle a una pareja abrazados o dándose un beso. Cada uno tiene su propia opinión al respecto y puedo oír miles de argumentos bien fundamentados a favor o en contra, pero para mí todo lo que corte la espontaneidad y libertad de las personas no es algo bueno precisamente.

En conclusión, lo de siempre y en todas partes: personas viviendo.

Muscat mezquita
(inside the big masjid)

puesta de sol Muscat
(two-three times a week we come to this beach)

El zoco Muscat
(The souq)

Playa Muscat
(private beach)
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